Cartas del 2 de mayo de 1808 (entre otras fechas)

Para celebrar el 2 de mayo, hemos pedido a Lola Pons que nos hable de un libro que acaba de publicar junto con Álvaro Octavio de Toledo en la serie Textos para la historia del español. En este libro, los autores editan y estudian 17 documentos de la guerra de la independencia.

Lola Pons es profesora de Lengua española en la Universidad de Sevilla, donde imparte clases de Historia de la lengua. Ha publicado numerosas obras y también mantiene desde hace años (¡desde 2009!) “No solo de yod (vive el hombre)”, un blog pionero de divulgación sobre historia de la lengua, además de ser una tuitera de pro e intervenir en el programa de La 2 “La aventura del saber”.

Hoy viene al blog a hablarnos del libro que antes mencionábamos, que acaba de publicar junto con Álvaro Octavio de Toledo, titulado Queja política y escritura epistolar durante la Guerra de la Independencia: documentación de la Junta Suprema Central en el Archivo Histórico Nacional. Selección, edición y estudio lingüístico (Textos para la Historia del español, X), que ha aparecido hace pocas semanas. 

La serie Textos para la historia del español es una colección de volúmenes en la que ya han aparecido, con este que aquí presentamos, diez; los libros incluyen un estudio lingüístico e histórico de los documentos seleccionados, el texto de los documentos (que, según los volúmenes, corresponde a diferentes épocas, zonas y archivos) en presentación paleográfica y crítica, más imagen de los documentos, todo según las normas de la red CHARTA.

Lola, ¿por qué elegisteis estos documentos para transcribirlos y estudiarlos?

Porque en el subcorpus de CHARTA que dirijo (DOLEO) nos interesan los textos antiguos del español que contienen quejas. Localizamos un amplio conjunto de legajos de la época de la guerra contra el francés que contenían cartas de quejas y centramos ahí nuestra atención.

¿De qué año a qué año van?

De 1808 a 1810, si bien hay algunos sin fecha.

¿Dónde se conservan estos documentos?

Están actualmente en el Archivo Histórico Nacional después de un periplo interesante: estas cartas fueron escritas a la Junta Suprema central del Reino, entidad que gobernaba España durante la guerra dado que Carlos IV había abdicado  tras el motín de Aranjuez y Fernando VII estuvo exiliado durante la guerra. Esa Junta Suprema estuvo en Aranjuez y luego en Sevilla hasta su posterior disolución en Cádiz. Las cartas “viajaron” con la Junta, luego se almacenaron en Madrid y se catalogaron a fines del XIX en Alcalá de Henares. Sacar este libro en la Colección de “Textos para la Historia del Español” de la Universidad de Alcalá tiene su guiño de “retorno” histórico.

¿Qué tipo de documentos son? Nosotros hemos puesto nuestro foco de interés en las cartas escritas por particulares (firmadas o anónimas), sobre todo las dirigidas a la Junta Suprema y, de forma secundaria, las interceptadas por los bandoleros y las guerrillas a los correos.  Las cartas son desde notas de amenaza de pocas líneas, a cartas más extensas que incluyen informes detallados sobre hechos del conflicto.

¿Quién los escribe? ¿Se sabe? ¿Escribe alguna mujer?

Escribe todo tipo de gente. Tengamos en cuenta que fue la propia Junta la que animó a los españoles a dirigirse a ella para expresar sus ideas o revelar información de interés. Seminaristas, panaderos, bandoleros, alcaldes… en general nos interesó el hecho de que representaran un corte completo de la sociedad de su tiempo, de cualquier estrato sociocultural y de cualquier parte del país.  Escriben gallegos, asturianos, aragoneses, manchegos, castellanos, andaluces, catalanes, madrileños, extremeños, valencianos… de núcleos rurales y urbanos. Y sí, escriben mujeres. De forma anónima, algunas se dirigen a la Junta Suprema y expresan su descontento por la situación del país. Y tenemos también las cartas privadas que se interceptaron, que fueron  muchas y en las que hay más de 50 cartas familiares escritas por mujeres: a sus maridos, sus padres… Era común la interceptación, lo que históricamente nos da dado la suerte de poder reconstruir también esa intrahistoria del conflicto. Particularmente curiosas son las cartas de amor que algunas españolas dirigieron a militares franceses.

Lógicamente, los documentos expresarían el descontento por la situación del país. ¿Contra quién se dirigen las críticas?

Desde un punto de vista histórico, las cartas escritas por estos ciudadanos anónimos confirman las investigaciones de historiadores actuales que han trabajado sobre la guerra de la Independencia: el descontento del ciudadano español se dirige hacia la inseguridad de los caminos, la injusticia en las levas y las decisiones que tomaban las distintas Juntas territoriales. Obviamente se atribuye a la invasión francesa esta serie de sucesos, pero es la gestión española del conflicto y las dificultades que estas ocasionaban el en día a día las que monopolizan la mayor parte de las quejas. Es constante el discurso encomiástico hacia Fernando VII y la crítica a Godoy. No es frecuente, en cambio, la crítica o el insulto a José Bonaparte, el rey José I que está gobernando el país. Realmente la crítica va más hacia la parte española de la guerra.

¿En qué términos se expresan esas críticas? Hay cartas insultantes que directamente dicen a los miembros de la Junta Suprema “Vayan a la mierda”. En general, la queja es más morigerada. Hay quienes delatan a vecinos, por sospechar que son afrancesados o que practican ilegalidades en las levas o en el comercio con el enemigo; otros son más constructivos y aportan sus ideas sobre cómo defender tal plaza o proyectan inventos de guerra que quieren explicar a la Junta suprema tratando de colaborar a la salvación de España. Hay también escritos de tono más doctrinal, que explican la invasión francesa como condena bíblica y la guerra como una nueva cruzada…

¿Qué os ha llamado más la atención en el contenido de los documentos?

Creo que por el propio hecho de la relación con la escritura que muestran estas cartas. Es la primera vez que el ciudadano español se siente compelido y autorizado a escribir a quien le gobierna. Y ello en un tiempo donde hay toda una historia social de la escritura por hacer: libelos, periódicos, pasquines pegados a las paredes… la guerra se libró también en la escritura, y estas cartas son un eco de esa sociedad llena de manifestaciones escritas espontáneas.

¿Cómo hablaban los españoles de esta época? ¿Hay algo que os haya llamado la atención en especial? 

Lingüísticamente, el conjunto de cartas que hemos trabajado (en el volumen de Textos para la Historia del Español solo aparecen 17 pero nuestro corpus tiene cientos de ellas) son un tesoro por su información geolectal y sociolectal. Es una paradoja inevitable: un acontecimiento ominoso como esta guerra nos ha dado el mejor corte sincrónico (por su amplitud territorial y el volumen documental) para trabajar la lengua del primer XIX. Y eso nos conforma que el español de este primer XIX forma parte de lo que Octavio de Toledo llamó “primer español moderno”, una época con características lingüísticas propias, algunas herederas de procesos abiertos antes, otras singulares de este periodo.

¿Algún documento que te haya parecido más emocionante, destacable, especial en algún sentido?

La carta vasca en la que el escribiente cambia de código en varias ocasiones y se pasa del español al eusquera nos pareció especialmente destacable. Y, no tanto por su contenido lingüístico, sino por el tipo de relación epistolar que se establece, las cartas escritas por españoles presos en manos francesas me han parecido muy emocionantes.

¿Qué habéis aprendido sobre la guerra de la independencia?

La de que no fue una mera época de guerra, sino también una clave para un cambio de época en el que se da la extensión de una feliz idea: la de que había una soberanía en el pueblo que correspondía al pueblo defender. Y en esa defensa, la escritura fue un arma más.

¿Tenéis planes de seguir con este tema de investigación? 

Sí, para la colección de “Textos para la historia del español” hemos elegido, comentado y contextualizado 17 documentos de nuestro corpus. Nuestro proyecto inmediato es publicar el resto de las cartas anónimas de queja a la Junta que hemos reunido, son más de 200 y… reúnen por contenido y por forma lingüística un conjunto de datos espectacular que vamos a poner a disposición de historiadores del XIX y de la lengua.

¡Mil gracias, Lola, por responder a nuestras preguntas! Seguiremos leyendo el libro (ya hemos empezado, por supuesto).

 

Belén Almeida, Pedro Sánchez-Prieto, Delfina Vázquez Balonga

Imagen: Marina Serrano Marín

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