Más hambre que un maestro de escuela

El domingo 29 de octubre de 2017 se celebró el 175 aniversario de la Escuela Normal de Maestros de Guadalajara, una de las primeras escuelas normales provinciales cuya fundación preveía la conocida como ley Moyano. En la Facultad de Educación de la Universidad de Alcalá, situada en Guadalajara y la continuadora de aquella Normal de Maestros y de la posteriormente fundada Escuela Normal de Maestras, se celebraron durante ese mes diversos actos de conmemoración.

Como blog de la universidad de Alcalá, hecho por filólogos interesados por la educación y su historia, a lo largo de varias semanas publicamos algunos posts dedicados a los antiguamente llamados «maestros de niños» o «maestros de escuela».

El dicho «pasar más hambre que un maestro de escuela» tenía en el XIX mucha relación con la realidad. Los maestros y maestras cobraban sobre todo de las arcas municipales, y estas no solían estar muy llenas… Había maestros cuyos sueldos se retrasaban hasta en tres, cuatro o más años completos. La situación de muchos era desesperada. Un maestro de Guadalajara, Justo Herranz, escribía al Ayuntamiento en 1836, hablando de sí mismo en tercera persona, que

se halla enteramente aburrido, pereciendo, sin tener que comer, rodeado de trampas, haciendo bastardías para poder malpasar (impropias en su carácter) y apurado hoy por ochocientos reales de alquileres de la casa que habita […] [sin] poder hacerse nada de ropa para este ivierno; y las causas son el estársele debiendo de sus sueldos alimenticios la escandalosa cantidad de 23,573 reales, fin del corriente.

A pesar de sus quejas, no se solucionó su situación, pues dos años más tarde, en 1838, escribía otra angustiada misiva, en la que decía que

se halla constituido en la mayor indigencia, lleno de trampas, y privado por este hecho aun del trato de gentes: una de las deudas que hoy le oprimen (sin tener para comer) son la casa que habita, y administra la señora de Medrano, que la debe año y medio; otra el mayordomo de propios actual, que se le debe trescientos reales, y otros particulares que ascienden a unos mil y cuatrocientos reales, y la causa es debérsele de su corta dotación algo más de veinte y seis mil rs.

Unos meses más tarde vuelve a escribir:

Es tan grande el apuro en que hoy se encuentra, que además de lo aburrido y  empeñado, no tiene para el preciso sustento, y ¡ojalá fuera engaño!, estándosele debiendo tantos miles, por lo que siendo solo Vuestra Señoría Ilustrísima quien puede remediarle, suplica encarecidamente se sirva mirarle con benignidad, y socorrerle; pues sin duda alguna y sin ecsageración perece.

En 1845, su viuda Teresa Salazar pedía aún que se le abonase este dinero (o al menos parte de él) para poder mantenerse.

Con este panorama, no es raro que la prensa recogiese como la característica más conocida de los maestros su enorme pobreza. Los numerosos periódicos y revistas satíricos aludían a esta situación escandalosa en historietas, chistes e ilustraciones:

maestro bodas del hambre.png

maestro judaizante

 

maestro ayunador

El motín publicó en 1889 una historia de un joven «gordo, lucio y colorado», lozano y lustroso al que «le dio la manía / de estudiar pedagogía»:

maestro gordo

El maestro va adelgazando por no recibir su sueldo, hasta que un día, muerto de hambre, devora los carteles que usa en clase:

maestro flaco

 

A pesar de todo, muchos maestros y maestras se sentían orgullosos de su trabajo y de su formación y eran conscientes de la importancia que tenía su labor. Pero esto es tema de otra entrada (como esta sobre maestras en el siglo XIX).

En la Facultad de Educación de la UAH, en Guadalajara, se celebraron desde el 30 de octubre hasta el 24 de noviembre distintos actos conmemorativos. Se puede consultar el programa en:

https://www.google.es/url?sa=t&rct=j&q=&esrc=s&source=web&cd=3&cad=rja&uact=8&ved=0ahUKEwjN8uCGqI_XAhWIchQKHQgZBmcQFghDMAI&url=http%3A%2F%2Feducacion.uah.es%2Fnoticias%2Fdocs%2Ftriptico-final-.pdf&usg=AOvVaw3Xbq0UAXVAAWp2FKi6uEG4

Mi colega Héctor Bonilla Mínguez y yo preparamos una pequeña exposición sobre la escuela en Guadalajara en el siglo XIX, que ahora cuelga en la segunda planta de la facultad de Educación.

 

Belén Almeida

 

Para saber más:

Los documentos de Justo Herranz están conservados en el Archivo Municipal de Guadalajara.

He consultado la Hemeroteca digital (www.bne.es):
Chiste de las bodas del hambre: La filoxera, 7 de marzo de 1880.
Chiste del maestro judaizante: Madrid cómico, 8 de agosto de 1880.
Chiste del maestro ayunador: La avispa, 1888.
Historieta: El motín, 1889.

Imagen: Oliver Gruener, http://www.freeimages.com/photo/black-and-white-1423545

 

2 comentarios sobre “Más hambre que un maestro de escuela

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