Felicitar las pascuas

En Textorblog hemos dedicado ya algunas entradas a distintos aspectos de las fiestas navideñas: desde Navidad en CODEA (donde buscábamos esta palabra en el corpus CODEA y descubríamos en qué documentos se citaba esta fiesta) a una entrada de dulces típicos de navidad, y otras dos sobre villancicos, una en que hablábamos de cómo en las canciones navideñas era tradicional introducir la imitación del habla de diversos colectivos que iban a adorar al niño (gallegos, franceses, negros, vizcainos…) y otra en la que nos referíamos a villancicos compuestos sobre músicas de otras composiciones, como la famosa de Marizápalos (canción, por cierto, a la que dedicamos una entrada propia).

En CODEA, pueden leerse algunas felicitaciones navideñas, como esta de 1574, esta de 1580, esta de 1659, esta de 1688, esta de 1704, esta de 1762, esta de 1766, esta de 1778.

Como escritores de cosas como “próspero año nuevo” no somos quiénes para criticar, pero es evidente que son textos con frecuencia muy formulísticos. En el siglo XVI, encontramos sobre todo textos que desean que Dios “dé muchas y muy buenas pascuas” al destinatario. También se llamaba “dar las buenas pascuas” a una visita que se hacía con este motivo:

Creo irá a dar a V.S. las buenas pascuas; Dios las dé a VV.SS. tan buenas como yo se las deseo

En el siglo XVII, las formas retóricas se complican, pero sigue dominando el desear  alegres o felices pascuas. A veces, se completa pascuas con del sagrado nacimiento. Esta complejidad retórica se aprecia muy bien en este alambicado texto:

Hago recuerdo a vuestra señoría de mi obligación en la celebridad d’estas pascuas del santo nacimiento, que deseo goze vuestra señoría muy felizes, y lo serán para mí si mereciere muy repetidos preceptos del mayor servicio vuestra señoría en que acredite mi obediencia

En el siglo XVIII, siguen existiendo formulaciones muy complejas. Las pascuas se desean “festivas”, “felizes y gustosas”, “felices” o “colmadas de felizidades”. Vemos colocaciones que sorprenden, como “lograr (o conseguir) las pascuas” o “anunciar las pascuas” (la primera persona en felicitar anuncia las pascuas, la que responde agradece o aprecia el anuncio):

Déjanme con el mayor reconocimiento las expresiones con que vuestra señoría me favoreze con el motivo de las presentes Pascuas, y con igual deseo de que vuestra señoría las logre muy felizes y gustosas

Muy señor mío: Hago el más distinto aprecio del anuncio de Pascuas con que vuestra señoría me previene, y deseo que vuestra señoría las aya conseguido muy felices

Están muy próximas las pascuas para que pueda prescindir de anunciárselas a vuestra merced felizísimas con todas las satisfacciones que le previene la amistad y afecto de su más apreciado servidor y amigo

Entre las felicitaciones de navidad, destacaremos esta escrita por una mujer que, en su nombre y en el de su sobrina Catalinica (que no escribe por estar “algo mala”) desea felices pascuas al marqués de Algarinejo, y que a pesar de su buena letra y habilidad escriptoria y retórica, deja traslucir algunas características de su dialecto (el seseo en ase, estimasion, dise), además de tener dificultades para plasmar por escrito elementos difíciles como los diptongos (disinbre, mintras, bente) y el grupo consonante+vocal+consonante (crodoba por Córdoba):

BeatrizFranciscaBallesteros

En la felicitación de pascuas más tardía (1778) que de momento recoge CODEA (“de momento” porque estamos ampliando el corpus y pronto incluirá el siglo XIX), se predice el ocaso de la felicitación de pascuas, pues no es ya “de moda el escrivirlas”:

Querido amigo y dueño mío: tu respuesta de 17 del pasado la reciví a su tiempo, y no he repetido por no serte molesto, pero el presente tiempo de Pascuas (aunque no sea ya de moda el escrivirlas) es un motibo más para tributarte mi verdadero agradecimiento a tantas finezas

Como sabemos, se siguieron escribiendo. Y es que no mandar un saludo por las pascuas a las personas más allegadas se consideró (y probablemente muchas personas lo consideren aún) una grave falta de cariño y respeto. Como decía en este documento de 1748 doña María Francisca de Córdoba y Morales a su sobrino

La pobre de la Miranda se lamenta que ni aun las pascuas le á escrito su ijo Sisto. No es razón, aunque tengan pleitos, que el rendimiento a los padres es preziso

Cerramos esta entrada deseando a quienes nos leen buenas fiestas y feliz año 2019, y recomendando este villancico (“Pues mi Dios ha nacido por mí”), este otro (“Turu lu neglo”, con imitación de la llamada “habla de negros”), este otro colombiano con una letra humorística, como era tan frecuente en los siglos XVII y XVIII (aquí otra versión más lenta donde se puede entender mejor la letra).

Belén Almeida

 

Imagen: patio de Santo Tomás de Villanueva, Universidad de Alcalá

 

Para saber más:

La carta cuya imagen incluimos puede encontrarse en el portal PARES de Archivos Españoles buscando por “Correspondencia remitida a Francisco de Paula Fernández de Córdoba [futuro V marqués de Algarinejo y VI conde de Luque] por varios administradores suyos, relativa a la administración de sus posesiones en diferentes lugares”.

También está en CODEA, transcrita: CODEA 2252.

 

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